Las sequías recurrentes están poniendo en peligro el futuro de la energía hidroeléctrica, y la inestabilidad geopolítica está dejando al descubierto la fragilidad de las cadenas de suministro de combustibles fósiles. En respuesta a ello, estamos presenciando un renovado interés por la energía eólica, solar y geotérmica como fuentes de energía primarias, enmarcado en el discurso de la seguridad nacional y la resiliencia de las cadenas de suministro.
Pero para estar a la altura de estas exigencias, las energías renovables requieren de almacenamiento de energía. Entonces, ¿cómo se pueden integrar los BESS en estos giros hacia la seguridad energética nacional, y cómo pueden los gobiernos proporcionar un entorno regulatorio propicio para hacerlo posible?